Algunas de las formas de implementarlas son las siguientes:
- Automatización de procesos: El objetivo es minimizar el tiempo que tardan los trabajadores en completar sus tareas, normalmente las que se consideran repetitivas. Algunos ejemplos son la gestión de inventario o la atención al cliente a través de mensajes. Gracias a esto, se reducen los errores humanos, se agilizan los procesos y se libera a los trabajadores para realizar tareas más complejas.
- Experiencia del cliente: El principal objetivo de la transformación digital es mejorar la experiencia de los usuarios. Algunos ejemplos con los que se puede incrementar la satisfacción del cliente son los siguientes:
- Personalización de ofertas, usando los datos que tiene la empresa de cada uno de los clientes, aunque para ello es necesario el registro de éstos en un software de la empresa, página web o app.
- Utilización de diferentes medios, como pueden ser tiendas online, apps móviles, redes sociales, etc.
- Análisis de datos: El famoso “Big Data”, es un modelo en crecimiento que ha sido aprovechado por multitud de empresas para lograr predicciones de la demanda, ajustar los precios en función de ésta o crear campañas de marketing dirigidas.
Algunos de los beneficios más destacados de implementar la transformación digital en mi empresa son:
- Mejora de la eficiencia y de la toma de decisiones al analizar patrones y tendencias del mercado.
- Flexibilidad y escalabilidad: La adaptabilidad a los cambios en el mercado y la demanda será más rápida, además, a diferencia del modelo tradicional, se podrá escalar las operaciones sin realizar grandes inversiones en infraestructuras.
- Coordinación de equipos: Se facilitará la colaboración entre los diferentes equipos de la empresa, y también entre los trabajadores de cada uno de éstos. Junto a esto, se podrá implementar el trabajo en remoto.
¿Cómo puedo aplicar la transformación digital de manera inicial en mi empresa?
En primer lugar se necesitará realizar una hoja de ruta, con la cual conocer qué se desea mejorar, a qué fase de la empresa se le quiere añadir valor y qué tecnologías se quieren implementar (CRM, ERP, RPA, etc). Además, se deberá saber si los trabajadores de la empresa disponen de los conocimientos necesarios para el uso de estos programas o si necesitan cierta formación para su adaptación.
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Una vez se conocen cuáles son los objetivos y la tecnología que se va a utilizar, se tendrá que fomentar una cultura digital en toda la empresa, comunicando los objetivos y beneficios de la transformación a los empleados y siendo flexibles con los comentarios que hagan éstos.
Finalmente, se necesitará realizar un seguimiento de los resultados obtenidos, mediante KPIs (Indicadores clave de rendimiento). Gracias a esto, se evaluará el éxito de la transformación, ya sea calificando la productividad, la reducción de los costes, el aumento de la satisfacción de los clientes, etc. En caso de que este sea positivo, este resultado tendrá que ser evaluado periódicamente ya que puede variar, sobre todo, cuando se implementan nuevos cambios.
La transformación digital no solo optimiza el funcionamiento de las empresas, sino que también logran anticiparse y adaptarse a las nuevas necesidades del mercado. La clave, es comprender que los cambios que provocan las nuevas tecnologías se enfocan en el largo plazo, y que para poder seguir creciendo y siendo competitivos en el sector, es necesario adaptarse a ellos.
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